«Cita a ciegas» Último capítulo

Buenos días! Como cada martes, os traigo otro capítulo de la novela corta «Cita a ciegas».

Aquí tenéis el desenlace de esta divertida novela. Pero aunque esta historia se acabe, pronto comenzará otra. El próximo martes os hablaré de la siguiente novela que podréis seguir y disfrutar desde esta sección.

Ya no os hago esperar más…

¿Te perdiste los capítulos anteriores? Puedes leer el primer capítulo aquí  y el segundo aquí

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Capítulo 3. El desenlace.

Pasaban los días y comencé a pensar que tal vez tendría que posponer la fecha del encuentro o acabar haciendo trampas porque no había visto a ningún chico sonreírme en la cafetería dónde cada mañana paro antes del trabajo, ni había conocido a nadie que pudiera “servirme” para la ocasión. A punto estuve de rendirme… pero nada, al final tuve “suerte”.

El no tan afortunado fue un joven muy agradable al que le tiré el café encima cuando corría a mi oficina porque me había quedado dormida y llegaba tarde. Había pasado a buscar mi café como cada día pero esta vez lo pedí para llevar ya que no tenía tiempo de sentarme tranquilamente a disfrutarlo. Aligeré el paso hasta la oficina y pense´que era buena idea ir tomándo el café por el camino para no tener que hacerlo en mi puesto… No da muy buena sensación hacer eso, todos te miran sabiendo que has tenido una noche movidita… Sea así o no. En mi caso lo era… más o menos… pero bueno, no estamos a eso ahora.

Él miraba para otro lado y yo también. No sé de dónde salió y cómo tuve la suerte de no mancharme ni con una sola gota… Todo cayó sobre él. Pobre… Al menos no quemaba… Como no fue nada grosero y llamó a aquel descuido, casualidad del destino, lo engatusé para recompensarle invitándole a cenar. Puede que parezca un poco cruel pero es que no tenía más opciones y al fin y al cabo, le había derramado el café sobre la camisa, qué menos que invitarle a comer…

No era mal chico, pero la verdad es que no me interesaba en absoluto. Su idea sobre el destino, y las señales me parecían una completa tontería y su insistencia para que nos dejáramos llevar por ese fortuito encuentro que nos había brindado el destino, comenzó a resultarme insultante tras la quinta o sexta mención al respecto. Parecía querer recordarme mi torpeza cada veinte minutos…

En fin, esta vez la única diferencia fue que no me fui a casa a tumbarse en el sofá a reflexionar, me fui directa al bar de copas más cercano y me senté en la barra deseosa de pasar un rato a solas.

Sí, en la barra. Sola. Un sábado por la noche y tomándome una copa… ¿Y qué?

Mi intención era tomarme un wiski doble que me hiciese olvidar todas las citas que había tenido pero justo cuando iba a pedirlo pensé que posiblemente más que hacerme olvidar, me llevaría a un estado de semiinconsciencia y por muy apetecible que me pareciese no era una buena idea. Mejor optar por el clásico ron o por el moderno gin-tonic con fresas, pimienta, lima, cardamomo… así de atrevida… Incluso podría tomar ambos… La verdad es que me apetecía algo más fuerte, a medio camino entre el wiski solo y el gin-tonic. Opté por  pedirle al atractivo camarero que me sirviera un cóctel que me sorprendiera. Mejor no saber qué iba a tomar…

Mientras él lo preparaba, volcando botellas sobre la coctelera y agitándola, yo pensaba en las desastrosas citas que había tenido. Ya empezaba a pensar si Sofía tendría razón y tal vez yo tenía el problema.

Cuatro citas a ciegas, cuatro decepciones. La verdad es que estaba comenzando a plantearme si alguna vez tendría una relación duradera. No es que de repente quisiera vivir como el resto de mis amigas, pero tal vez, algún día, podría vivir en pareja e incluso ser feliz con esa vida. Quizás sea cierto que exijo demasiado pero tampoco quiero conformarme con lo que parece mejor. Si algún día abandono mi permanente estado de soltería, quiero que sea por algo auténtico y que me haga ser feliz de una forma sincera, nada de apariencias ni conformismos…

Observé embelesada el tatuaje indescifrable del antebrazo del camarero que me servía un líquido rojo brillante en mi copa. Él, que debió darse cuenta, me explicó sin esperar la pregunta el significado de aquel diseño propio. El tatuaje en cuestión, le recordaba la importancia de ser uno mismo, sin dejarse llevar por lo que dicta la sociedad.

Aquellas palabras, me hicieron levantar la mirada de su brazo y dirigirla a sus ojos marrones. Me sorprendió oír lo mismo que yo me repetía constantemente y que me había llevado a tener una vida totalmente distinta a la de mis amigas y de todo el que conocía, y de alguna manera, sin saber muy bien cómo, me había puesto en la situación de tener que soportar cuatro citas terribles y esto me había hecho sentarme en la barra de un bar frente a una de las pocas personas, que creía en lo mismo que yo o al menos eso parecía. No es necesario que diga que el resto de la noche la pasé hablando con él. No sé si aquello fue obra del destino, como decía mi última cita, pero sin duda, era una oportunidad que no pensaba dejar escapar.

Resulta curioso que a veces tengas que hacer cosas que no quieres o que no te agradan demasiado para llegar a una experiencia sorprendente. No sé si el destino existirá y si tendría razón aquel muchacho sobre las señales o los encuentros fortuitos pero está claro que aquel choque me llevó hasta ese bar. Quizás las cosas pasen porque tienen que pasar y aunque en un principio te parezca horrible, al final comprendes que era necesario esperar, incluso sufrir a veces, para llegar a lo bueno de verdad.
No sé si el atractivo y peculiar camarero será quien me acompañe en las aventuras de mi vida pero lo que sí sé es que de repente, me apetece intentarlo.

¿No es sorprendente?

Por cierto, el cóctel era perfecto. Justo lo que necesitaba y además estaba buenísimo…

FIN.

Hasta aquí la historia de Silvia. Parece que al final ha encontrado lo que buscaba… o al menos… así lo cree. Cada uno de vosotros podéis imaginar si es el camarero su acompañante de viaje o no… Lo dejo a vuestra elección…

¿Qué os ha parecido? ¿Creéis que el camarero podría cumplir con sus expectativas?

Me gustaría saber vuestra opinión.

4 comentarios en “«Cita a ciegas» Último capítulo

  1. Buenos dias como estas gusto en saludarte, disculpa la ausencia, lei el final de cita a ciegas me parecio chevere, creo que el destino o la vida se encarga de nosotros sin que nadie nos busque nada, el dicho dice, lo que es para ti aunque te quites y lo que no aunque te pongas y justamente Silvia, si pensarlo fue empujada por su propio destino.. y lo que realmente o el tipo de hombre que a ella le gustaba …

    saludos un abrazo

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