Novela Corta: «Cita a ciegas»

Hoy, tal como os comenté la semana pasada, comenzamos la nueva sección de novelas cortas.

Para aquellos que no sepáis de lo que estoy hablando, os explico brevemente: contaremos con una sección en la que iré publicando novelas cortas por capítulos con entregas semanales. Dichos capítulos serán, igualmente, breves para que podáis disfrutar de la lectura sin necesidad de dedicar mucho tiempo a ello.

¡Ya no tenéis excusas para no leer!

Inauguramos con una novela muy divertida y que además nos hará reflexionar: «Cita a ciegas»

Espero que os guste.

 

Aviso: tanto la historia que se narra a continuación, como los personajes incluidos en ella son inventados.

 

7.3.3-1024x320

 

Capítulo 1

Es la cuarta cita que tengo este mes. Sí, exacto, una por semana. Cada sábado, para ser más concreta. Como si no hubiera nada mejor que hacer los sábados por la noche… y encima he de admitir que todas ellas han sido nefastas, pésimas, mucho peor de lo que me imaginaba.

Soy la única soltera de mi grupo de amigas, tengo treinta y dos años y la relación más larga que he tenido duró ocho meses. Me considero una mujer inteligente, independiente, con un excelente empleo y bastante agraciada físicamente, tengo algunos defectillos, como todo el mundo pero nada importante. ¿Cuál es mi problema, entonces? Bueno, no sé, supongo que pongo el listón demasiado alto. Oh, quizás sea cuestión de posibilidades, la verdad es que no lo sé pero tampoco es que me importe demasiado, si tengo que seguir disfrutando de mi libertad y mi maravillosa soledad durante el resto de mi vida me parece un destino genial. Nada que objetar.

Las que consideran que envejeceré sola y triste son mis queridas amigas. Una de ellas, Laura, está casada y aunque dice que es muy feliz, yo llevo meses viéndola con la mirada apagada. Montse, está casada y tiene un bebé de pocos meses y asegura que ser madre es lo más bonito que le ha pasado en la vida. Yo no digo que se equivoque, pero su rutina del día a día parece agotadora y muy estresante. Sofía, está organizando su boda y está feliz, ilusionada y también algo desquiciada. Luego estoy yo, Silvia, soltera y sin ningún tipo de compromiso, pero feliz conmigo misma aunque ellas no lo entiendan.

Así que un día, en su locura de felicidad, decidieron que cada una de ellas me organizaría una cita a ciegas y yo debía encontrar a la cuarta persona. Así completaría un mes, con una cita por cada sábado. Me pareció absurdo y tremendamente aburrido pero ya sabéis como son las reuniones de amigas, todo son risas y estrategias de manipulación para convencer a una de ellas para que haga algo que no quiere, aunque ellas lo llamen atreverse.

Siempre se han empeñado en analizar mi “desastroso” historial amoroso, intentando buscar soluciones entre todas para poner fin a mi peregrinaje por el estado de la soltería. Consideraban que debía estar ansiosa por encontrar a mi pareja perfecta, al igual que ellas, y que mi permanente negativa no era más que una estrategia de defensa o adaptación ante mi lamentable situación.

La verdad es que estaba cansada de repetir algo que ellas no querían escuchar. Probablemente temieran descubrir que vivían una vida equivocada o tal vez estaban dando los pasos que deseaban y no podían comprender que otra persona fuera diferente… Les había dicho hasta la saciedad que lo que buscaba en un hombre era muy difícil de encontrar y que no me conformaría con cualquiera. Yo quería alguien que creyese en la auténtica libertad y que conociese la diferencia entre amor y dependencia. Quería a una persona que pudiera comprometerse conmigo sin dejar de ser él mismo y que no se dejase llevar por los dictámenes de la sociedad. ¿Realmente es imposible encontrar a alguien que no renuncie a sí mismo para estar con otra persona y que haga lo que realmente desea y no lo que la sociedad le pide que desee? Puede que sea difícil, pero si yo soy así, también puede haber un hombre que sea de la misma forma, ¿no? No lo sé, pero si no existe o jamás me cruzo con él, me quedaré sola. No renunciaré a mi misma.

Al final acepté aquella locura de idea para “arreglar” mi situación. Sí, ya sé, en ese momento estaba renunciando a mí misma pero es que cualquiera se niega ante tres amigas que apuestan que no eres suficientemente atrevida. Yo, no atrevida… de las cuatro, la que más se ha atrevido en su vida. Eso estaba clarísimo, pero bueno, me dejé llevar… Además, siempre me decían que si nunca lo intentaba y juzgaba apresuradamente, jamás lo encontraría y yo quería demostrarles que sí lo intentaba, solo que nunca lo hallaba.

Continuará…

¿Queréis saber qué pasa con esas citas a ciegas? El próximo martes publicaré el segundo capítulo de esta divertida novela.

¡No faltéis!

5 comentarios en “Novela Corta: «Cita a ciegas»

  1. Buenos dias Mar, esta muy chevere tu novela me gusta, es algo juvenil y un toque de adolescencia.. un fuerte abrazo

    ________________________________

Deja un comentario

Responsable » Mar Suárez Redondo.
Finalidad » Enviarte nuevos contenidos.
Legitimación » Tu consentimiento.
Destinatarios » Los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de marsuarezredondo.com) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Webempresa. (https://www.webempresa.com/aviso-legal.html).
Derechos » Podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.

A %d blogueros les gusta esto: