Relato Tócame

Tócame… te lo ruego… Necesito sentir tus dedos sobre mí, que tus suaves yemas me hagan vibrar para deslizarnos por ese recorrido melódico procedente de la emoción y capaz de evocar el placer más codiciado por el humano. Te añoro demasiado… ¿Es que ya no recuerdas cuando me decías con voz queda que yo era tu única inspiración? ¿Qué con solo tocarme tu imaginación vagaba por las letras más poéticas? Tantas veces hemos llorado y reído juntos que ya no sé hacerlo sólo. Sobre mí has contado las historias más tristes de amor y también las más felices. Has llenado mi coraza vacía de sentimientos dándome vida y ahora vas y te olvidas… ¿No te das cuenta de que sin ti, no tengo vida? Por favor… aunque sea un último instante… con sabor a despedida.

Necesito de ti, de tus palabras y de tu tacto, que impulses los sonidos de mi vida. Esos, que antes te llenaban de placer. No somos solo nosotros, también están los que esperan ansiosos tu nueva creación… ¿O es que ahora es otra, tu fuente de inspiración?

Si quieres imagina que soy una mujer… esa que ahora parece ser tu musa, por la que me has abandonado a mi suerte, a la espera de que mi interior se tiña del color del óxido y entonces sea tarde para volver a tocarme porque mi sonido ya no sea el que un día fue. Imagínala a ella si quieres… ya me da lo mismo, que las líneas de mi coraza sean las curvas de su cuerpo y mis teclas sean su alma… pero no permitas que mis cuerdas se silencien para siempre. No te olvides de tocar este viejo piano tuyo, que antaño tanto placer te trajo.

 

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